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Puerta de Carlos V

La puerta de Carlos V es la única que queda de las antiguas que servían de acceso a la ciudad. Junto a este arco, que cuenta con un gran escudo imperial en su parte superior, se pueden observar restos de la muralla que desde el siglo XII custodiaba a los logroñeses. Año tras año sirve como escenario de la celebración más importante de las fiestas patronales en honor a San Bernabé, al evocarse la gloriosa gesta que los logroñeses protagonizaron en 1521 contra las tropas francesas. De manera simbólica, la Cofradía del Pez conmemora aquella hazaña con el reparto del pez, pan y vino como alimentos que sirvieron de sustento a los logroñeses sitiados tras estas murallas, de las que hoy sólo quedan estos vestigios en pie y restos que se van encontrando en sucesivas excavaciones realizadas en el perímetro de lo que era la antigua ciudad.