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Ermita de San Gregorio

En la calle Ruavieja de Logroño se encuentra la ermita de San Gregorio, reconstruida en el mismo lugar en el que estuvo la original, edificada en el siglo XVII.

San Gregorio, obispo de Ostia, fue enviado a La Rioja por el Papa Benedicto IX. En el mismo lugar en el que vivió y murió el santo en 1.044 se construyó una ermita que "hizo hacer a honra y gloria suya" el Regidor perpetuo de la ciudad Alonso de Bustamante y Torreblanca en 1.642.

La ermita original desapareció en 1971, aunque el Ayuntamiento pudo recuperar buena parte de las piedras con las que estaba construida, las numeró y las guardó en sus almacenes para su reedificación.

Con la rehabilitación de la calle Ruavieja y la reedificación en ella de bloques de viviendas, el Ayuntamiento reservó el espacio en el que anteriormente se había situado la ermita para su reconstrucción.

Así, el 9 de mayo de 1994, coincidiendo con la festividad de San Gregorio y en el 950 aniversario de su fallecimiento, se inauguró la ermita nueva, en cuya reconstrucción se utilizaron las piedras que el Ayuntamiento había conservado cuidadosamente. También se colocó el cuadro de San Gregorio, que la preside desde entonces, y que fue restaurado por el Club de Rotarios de Logroño. Para asistir a la inauguración acudió a Logroño el párroco de Sorlada, localidad navarra que acoge en su basílica los restos de San Gregorio, que trajo para la ocasión el busto del santo que se encuentra en la basílica. Y también estuvo presente, en forma de grabación musical, la voz de Pepe Blanco, que cantó a la ermita "chiquitita" en uno de sus temas más populares.